También yo leí hace un montón de años el libro "Hiroshima" del que nos habla David González en su blog.
Los libros tienen eso: caen en manos de gente importante que hará de ellos algo bueno, el caso de David, y en manos de cualquiera, mi caso.
No le he pedido permiso a David para traerme sus versos a este blog, entre otras cosas, porque él respira y existe sin saber siquiera de mi existencia.
Gracias a él, "Hiroshima" ha vuelto a mi mente, para recordarme cosas que no deben ser olvidadas.
FLORESEn memoria de las víctimas de Hiroshima.
El 6 de agosto de 1945,
a las ocho y cuarto de la mañana,
hora japonesa,
un tremendo relámpago,
como una sábana de luz solar,
atravesó el cielo de Hiroshima
en sentido este – oeste,
desde la ciudad hacia las colinas.
No se escuchó ninguna explosión.
Luego, el crepúsculo.
¿Por qué es ya de noche?
¿Dónde están los demás?
Mi marido está en esas cenizas.
De los 150 médicos de Hiroshima,
75 habían muerto.
De las 1780 enfermeras de Hiroshima,
1650 habían muerto.
De los 245000 habitantes de Hiroshima,
100000 habían muerto.
Sobre la piel de los cuerpos
de algunas mujeres, las formas
de las flores
estampadas en sus quimonos.
Ayer, dijo un superviviente, mis zapatos
eran mi posesión más valiosa. Hoy
no me importan. Con un par tengo bastante.
Lo sé, dijo otro. Yo empecé a traer conmigo
mis libros, y luego pensé:
No hay tiempo para libros.
David González (con John Hersey). Poema inédito.